Biografía: la incitación de los otros
Con todo, conviene no caer en difusas beaterías. Hay un claro beneficio en el interés genuino por la vida de otras personas, puesto que de alguna forma necesitamos nutrirnos con ellas. Esto es así por nuestra naturaleza relacional. Necesitamos conocer de qué forma han encarado otros el proyecto de sus propias vidas, para entusiasmarnos también por el nuestro. Aprendemos de los otros, vicariamente, pero también con los otros. El biógrafo nos incita, en la lectura de otras vidas, a contemplar sobre sus textos la apuesta radical que cada ser humano tiene que hacer con su existencia. Los otros nos confiesan cómo encararon su destino por la voz mediada del biógrafo, y éste hace más compleja nuestra mirada sobre la existencia al hacernos partícipes de las que otros tuvieron y de su modo de encarar sus diversos destinos de poeta, aventurero, político o pensador. Hay algo ejemplarizante en toda biografía, que no pasa por levantar un monumento al héroe y contemplar la estatua desde lejos. Lo que alguno hizo en algún otro momento histórico, en cierta manera también nos sirve a los demás.